viernes, 14 de febrero de 2014

PEQUEÑA SEMILLA



Pequeña semilla convertida en árbol,
contempla el cielo y su arrebol,

de copa frondosa, misteriosas ramas

retorcidos  brazos, en noches de amor.

La savia nutriente que corre en tus venas,

insufla la fuerza de tu esplendor.

Que tu sombra calme, las horas ardientes,

tus frutos nos sacien con su dulzor,

y cuando el paso de los años

sequen tu añoso tronco,

a hogares humildes les des tu calor.

Que Dios te proteja, amigo del hombre,

que ningún desalmado te cause dolor,

la misión que tienes voluntad del cielo,

colmarnos de beneficios, gran hacedor.

       

           Elda Margarita Rosario Ruiz



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