amorosa y cristalina acaricia la piel,
la pureza del tiempo la vuelve serena,
abraza la orilla y besa la arena.
Cantando y danzando cruza los prados,
con melodía infinita, de tiempos antiguos.
Su silencio callado, se pierde en las olas.
y la luna florece, con destellos de mieles.
Su alma de niña, la vuelve volátil,
se ríe con el más leve murmullo.
solitaria y ausente, persigue su sombra,
y esta se pierde, en largas ancadas.
Besa al sol acariciando riachuelos,
besa la tierra entrando en su seno.
El viento y la risa se unen a ella,
corre y serpentea bebiendo cansada.
Se baña con ansias de niña traviesa,
sus pies de espuma, rozan la arena.
Cristalina y pura se tiende desnuda,
en gotitas de agua se esfuma en la niebla.
Albertina Mansilla

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