Nancy A. Molina, Hemany
El frío que siente la madre
la estremece, tiembla, llora.
Porque su verde manto ya no la abriga.
Esta descubierta, desnuda.
No tiene praderas que la cubran.
No tiene árboles que frenen la furia de la lluvia,
no tiene flores que la vista de alegría,
la madre tiene frío
porque su manto le fue arrebatado,
¡Vendido!
¡Botado!
¡Pisoteado!
La madre llora
porque su manto no encuentra.
Si. Está allá, en la fábrica.
Lo mira…
Lo sufre…
Ve cómo lo deshacen
con manos ladronas,
con manos asesinas.
Su manto,
que tejió con el correr de los siglos
de vivos colores,
de flores maravillosas que alegraban el alma,
de árboles frondosos que refrescaban,
que cubrían, que abrigaban,
que escondían amantes enamorados.
La madre tiene pena
porque su manto no encuentra.
Está desnuda, esta desierta.
Su cuerpo
busca el abrigo de su manto,
lo busca, se lamenta,
no lo encuentra…
sufre,
no lo encuentra.

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