viernes, 14 de febrero de 2014

EL MANTO

                
                                                        Nancy A. Molina, Hemany

El frío que siente la madre

la estremece, tiembla, llora.

Porque su verde manto ya no la abriga.

Esta descubierta, desnuda.

No tiene praderas que la cubran.

No tiene árboles que frenen la furia de la lluvia,

no tiene flores que la vista de alegría,

la madre tiene frío

porque su manto le fue arrebatado,

¡Vendido!

¡Botado!

¡Pisoteado!

La madre llora

porque su manto no encuentra.

Si. Está allá, en la fábrica.

Lo mira…

Lo sufre…

Ve cómo lo deshacen

con manos ladronas,

con manos asesinas.



Su manto,

que tejió con el correr de los siglos

de vivos colores,

de flores maravillosas que alegraban el alma,

de árboles frondosos que refrescaban,

que cubrían, que abrigaban,

que escondían  amantes enamorados.

La madre tiene pena

porque su manto no encuentra.

Está desnuda, esta desierta.

 Su cuerpo

busca el abrigo de su manto,

lo busca, se lamenta,

no lo encuentra…

sufre,

no lo encuentra.





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