(Roberto Valenzuela)
Es un cuerpo silente, que Dios creó en la
tierra
es de gran altura y vemos crecer a
diario
se desnuda en el otoño y viste de
flores en primavera
nació con la creación, de Adán y Eva
la tentación
se fueron del paraíso, por hacer a
Dios caso omiso
tus brazos se levantan al cielo, para
recibir rayos de sol
las raíces surcan la tierra, buscando
su sustento
del árbol hoja y la fruta, su vital
elemento.
Eres fruta dulce, manantial que no se
agota
manzano guindo peral, durazno ciruelo
o nogal
presente en valles y cerros, eres
frondoso bosque
adornas la cordillera, y creces junto al
mar.
En manos de artesanos, su magia te
hace figuras
con sinfín de tallados, de gran
hermosura
eres Caleuche moai, o duende
burlón
como la quilla de barcos, cruzaste los
mares
cruzaste los cielos, tormentas y
tifón.
Tu corteza, refugio de novios
se sella un compromiso…
se talla un corazón.

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