Pulidos trozos de salino aire
enterrados en mi piel,
imposibles de separar
entre agua y roca.
Versos que llevan esa sal amada,
besos húmedos,
sobre bocas ansiosas de algas
infinitas.
La blanca efervescencia
discierne los secretos del fondo distante,
me envuelve toda
en sueños y voces.
Agua que diluye mi vientre,
tibieza única.
Mar que enloquece de vida y lluvia,
derramándose en playas y arenas calladas.
en mi boca-dulce,
son ríos que hambrientos
fluyen hasta desembocar en ti.
©All
rights reserved. Author Marcela Villar M. 2013

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