Cuando miro a los animales del
bosque
con el esmero y pulcritud que cuidan su
hábitat,
cuando me deleito observando a
las aves
construir sus nidos, ramita por
ramita
y cuando distingo a los
laboriosos insectos
trabajar sin descanso por el
bienestar
de su comunidad, me pregunto,
¿y nosotros, por qué hacemos la
vista gorda
ante la destrucción de nuestro
único hogar?,
...y la respuesta es inmediata,
sin vaselina:
Porque somos los únicos
habitantes de la tierra
que no pertenecemos a ella y por
más,
que nos llenemos la boca para
demostrar
amor al planeta que nos cobija,
hacemos todo lo contrario y nadie
me saca de la cabeza
que somos, esencialmente
marcianos
y que merecemos un mundo
desolado,
tan triste y silencioso,...como
Marte.

No hay comentarios:
Publicar un comentario