lunes, 6 de enero de 2014
MIS NOCHES BLANCAS
(Cecil Reiman-- Chileno)
Pude haberle dicho tantas cosas;
pero ya no valía la pena,
las tuve siempre en mi mente
pero nunca pude decirlas.
Tal vez, fue por miedo
o por una absurda cobardía,
algo que siempre tuve
aquí en mi alma metida.
Recuerdo que todo empezó,
aquella bendita mañana,
en que nuestras miradas
se cruzaron frente a su ventana,
como saludo formal,
fue aquella pincelada,
su cara pintó margaritas,
conquistándome su estampa.
Tuve tantas cosas que decirle
pero ya no valía la pena.
Aunque seguía allí como tonto
analizando mi dilema,
confesando mi pecado,
como si fuera una carta,
frente a ese absurdo espejo,
esa ventana sin alma.
Pero no lo podía creer
que eso estuviera pasando,
allí tenía la prueba
a una dura realidad enfrentado,
algo que ella no podría escuchar
a esta altura del relato,
porque estaba allí muy quieta
con sus ojos bien cerrados.
Sus manos entrelazadas
sobre su regazo blanco,
como una bella Madonna,
como la había idealizado,
su cien orlada de flores
en ese tabernáculo esperando
para una triste ceremonia,
que nadie me había invitado,
Pude haberle dicho tantas cosas,
después de aquella mañana,
de las muchas que la vi
asomada a esa ventana,
con su carita tan tierna,
y esa sonrisa pintada.
Duros recuerdos que tengo,
que nunca voy a borrarlas
Tuve tantas cosas que decirle
pero ya se me pasó el tiempo.
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