lunes, 6 de enero de 2014

ELEGÍA DE PLAYA GRANDE



                                 Hernán Narbona Véliz


Hubo una vez un pueblo pionero en medio del desierto
El mar bañaba sus patios con guirnaldas de luches
Los niños reían con el graznar loco de las gaviotas
La arena blanca moldeaba castillos y el mar proveía
La juventud bailaba, dando gracias a la Candelaria

Pero un día llegó la noticia, había oro en la montaña
Los changos colgaron sus botes engrasados
Emigraron tras vetas y espejismos
Socavaron cerros, se secaron los pimientos
Las mujeres solas se preñaron de pena, sin jardines

Y comenzó el relave a empujar el mar fuera del pueblo
Cubrió muelles, se secaron los patios azules
De los arenales sacaron cobre, pero tragaron  veneno
En una elegía verdosa desaparecieron gaviotas y peces

Lentamente el pueblo fue muriendo
Todos fueron cómplices de la arena arrolladora
Un mensaje quedó en el mástil de un buque encallado
Indicaba al cementerio
Chañaral  se hundía en la mentira histriónica de la codicia.

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