Marcela Villar M.
Pulidos
trozos de salino aire
enterrados
en mi piel,
imposibles
de separar
entre
agua y roca.
Versos
que llevan esa sal amada,
besos
húmedos,
sobre
bocas ansiosas de algas
infinitas.
La
blanca efervescencia
discierne
los secretos del fondo distante,
me
envuelve toda
en
sueños y voces.
Agua
que diluye mi vientre,
tibieza
única.
Mar
que enloquece de vida y lluvia,
derramándose
en playas y arenas calladas.
en
mi boca-dulce,
son
ríos que hambrientos
fluyen
hasta desembocar en ti.
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