miércoles, 5 de marzo de 2014

TE BUSCO EN EL SILENCIO DE LAS MANOS



El velo enrojecido de tus ojos
Cantó al final de la fosa
de la sangre que nos une
Aquella que nos timbra
como marca en la frente
Que me impide tocarte
y remecer el tiempo en alguna esquina oscura
De la geografía de un pueblo muerto
Que se despide entre campanas
Y rituales de sotana.
En el llanto de despedida
Te busqué en el sueño
Contando los pasos solemnes
Que aúllan el silencio
de la unión de las carnes
que me atrae con la fuerza de lo prohibido
Con el mismo olor y color que posee nuestra sangre.
Del pecado que a menudo me pasa la cuenta
Por nombrarte, en el silencio de mis manos.

                              Carlos Peña y Lillo Herrera







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