Duerme, duerme mi niño
entre Malleco y Cautín,
cierra, cierra tus ojitos
bajo la bóveda azul.
Tu agradable cuna nace,
como un brote,
de la madre tierra.
Canelos, Robles y Coihues
te mecen…
cuando la luna está llena.
Lumas, Mañíos y Lingues
te cuidan…
hasta que amanezcas.
Qué perfecto serás, hijo,
cuando crezcas:
respetuoso de la vida
y de la madre tierra.
© MARÍA ROSA RODRÍGUEZ ARAYA
ANTOFAGASTA – CHILE.

No hay comentarios:
Publicar un comentario