lunes, 3 de marzo de 2014

GUERRERO DE LA TERNURA



Duerme, duerme mi niño
entre Malleco y Cautín,

cierra, cierra tus ojitos

bajo la bóveda azul.

Tu agradable cuna nace,

como un brote,

de la madre tierra.

Canelos, Robles y Coihues

te mecen…

cuando la luna está llena.

Lumas, Mañíos y Lingues

te cuidan…

hasta que amanezcas.

Qué perfecto serás, hijo,

cuando crezcas:

respetuoso de la vida

y de la madre tierra.

© MARÍA ROSA RODRÍGUEZ ARAYA

                   ANTOFAGASTA – CHILE.

No hay comentarios:

Publicar un comentario